
Hace unos días el Fabricante me contestó una petición que tenía puesta delante de Él desde hacía bastante tiempo. Su respuesta fue ¡NO! Al principio me molesté. Tenía tantas ilusiones puestas en esa petición, que por mi mente no pasaba otra cosa que no fuera un ¡SÍ! Reaccioné como un chiquillo: me quejé, pataleé y le dije al Fabricante que dejaría de hacer esto y aquello.
Ahora, que estoy más tranquilo, sé que la respuesta del El fue la mejor. Y pensar que, cuando comencé a orar por este asunto dije: « no me des nada que no venga de ti directamente». ¡Vaya contradicción!
A veces no queremos aceptar un ¡NO! del Fabricante, como si sus decisiones no fueran idóneas. Aun cuando El nos contesta con un ¡NO!, lo hace por amor. Cuando le entregamos nuestra vida a El, podemos contar con Su cuidado hasta en las situaciones más triviales, incluso cuando las cosas parecen negativas. Si confiamos en el Fabricante, aun las tristezas tienen sentido. Detrás de cada evento está el respaldo y el sello de un Diseñador justo y sabio, que nos ama como nadie.
